¿Qué puede aprender la web de 500 años de tipografía?

Si se ha elegido tener "diseño líquido" o "elástico" en el sitio web, es decir que los contenidos se estiren a medida que se agranda la pantalla del navegador, ¿todo debe agrandarse igual?
La enseñanza que nos legaron los tipógrafos que aprendieron en la práctica a hacer libros desde hace 500 años, nos indica lo contrario. El texto, aunque sea en una pantalla, tiene sus reglas y el largo de la línea dependerá, entre otras muchas cosas, del tipo de letra, del interlineado y de los márgenes.
Es lo que explora este artículo que presentamos hoy. Pasen por aquí a leerlo.
Etiquetas: Contenidos Digitales




2 Comentarios:
Muy buen artículo Juan Carlos, felicidades.
Actualmente es tanta la gente que está dedicada al diseño Web sin tener formación en Diseño Gráfico, que vale la pena volver a repasar estos principios tipográficos básicos y actualizarse con sus aplicaciones específicas para la Web.
En cuanto al tema del tamaño en pixeles del diseño, insisto que es un error asumir que la resolución del monitor equivale directamente al tamaño de la ventana del browser: somos muchos los que nunca navegamos con más de una ventana abierta.
Las fuentes sin serif se pueden leer mejor en pantalla porque son visualmente más simples. La baja resolución de los ordenadores hace que las letras con serif se tornen confusas a tamaños pequeños.
Una de las maravillas del CSS es la forma en que se pueden manejar las tipografías, como la posibilidad de trabajar todas las dimensiones de tu diseño en "ems", ajustar todos los espacios de acuerdo al tamaño de la letra (todo se agranda o achica proporcionalmente al modificar el tamaño de la fuente). También permite manejar los interlineados y espacio entre párrafos.
Por
mantruc, en 11:25 AM
Gracias por tus comentarios. Efectivamente el CSS nos cambió la vida al separar el contenido de la presentación. Creo que de esa manera, el web y quienes lo diseñan ganaron mucho y es responsabilidad de estos profesionales sacarle todo el provecho que corresponde.
Por
Juan C. Camus, en 5:07 PM
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