El bueno, viene del propio Google: está haciendo una recolección de historias en que la gente cuenta cómo le ha ayudado Google en su vida. Hay una de una persona que encontró los datos de su padre; otro que descubrió los síntomas del ataque cardiaco que estaba sufriendo. Vale la pena leer a los usuarios y sus motivos.
El malo, viene de parte de Christian Leal, un periodista que lúcidamente nos hace darnos cuenta de lo mucho que le estamos "aguantando" a Google. De hecho su nota concluye:
Aceptémoslo: como Google nos cae simpática, sólo le sonreímos. De ser Microsoft, tendríamos el grito en el cielo.






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