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lunes, noviembre 10, 2008

Facebook: el escritorio de tus amistades

En las últimas semanas he tenido "trabajo" en torno a Facebook.
Primero, por un usuario cercano que me pidió ayuda para cerrar su cuenta: descubrí que sí se puede. No cerrar, pero sí desactivar, con lo cual su perfil queda fuera de servicio y basta con hacer un nuevo login para comenzar todo de nuevo.
El efecto práctico es que se acaban todas las relaciones que había hecho el usuario y sus datos quedan inaccesibles para quienes habían entablado amistad con él.
Segundo, esta red social requiere tiempo y así lo atestiguan algunos nativos digitales con los que he conversado. ¿Cuándo tiempo? Al menos más de una hora diaria. Sin el ánimo de hacer un estudio, le pregunté a varios de estos usuarios y la razón central para estar todo ese tiempo, es que allí están todos sus amigos. En una ciudad como Santiago, donde desplazarse ya viene siendo todo un proyecto, la red es el lugar donde están los amigos, y Facebook viene siendo como el escritorio del sistema operativo social, desde el cual se gestiona lo que está pasando.
Tercero, hay gente del mismo grupo etáreo que aún así no quiere estar. Su principal motivo, cuidar su privacidad. Sin embargo, se dan cuenta que pese a su reticencia, igualmente están en la red porque son protagonistas de las fotos de sus amigos.
Por último, hay que decir que las redes y en particular FB crece sin límites y que sus usuarios ya no se preguntan para qué sirve, porque la respuesta es obvia: ahí están todos. Incluso, recibo casi tantos mails por esa vía que por el correo electrónico tradicional. Un claro indicador de lo que está pasando.

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viernes, julio 11, 2008

Facebook sí funciona, si lo dejas

Leo con alegría los éxitos que FT va logrando en su trabajo con medios digitales en la Octava región, la puerta del sur para quienes vivimos en Santiago.
Más alegría me da al sentir su entusiasmo por Facebook, algo casi improbable en meses pasados. Y me alegro porque, además de que es bueno ver a Christian alegre, por el hecho de que la documentación que está haciendo de su trabajo en esa plataforma en el caso de un medio, abre una ventana de claridad acerca del futuro inmediato de las redes sociales.
En un post anterior, yo mismo hablaba de las tres capacidades que ofrecen redes como la de FB: ser, estar y pertenecer, mientras que Javier en los comentarios complementaba fundadamente con otras de igual o mayor importancia.
Christian plantea dos temas muy importantes: Primero, la red se retroalimenta y aumenta su importancia, en razón directa de la calidad de sus integrantes. El detalla de esta manera un ejemplo que ayuda a esta idea:
La sorpresa sin embargo llegó cuando la gente comenzó a "apropiarse" del espacio, colaborando con fotos y videos -los que en retribución pasamos al aire por TV- pidiendo que subamos notas específicas o haciendo sugerencias que desde nuestros productores hasta los conductores de los programas se encargan de contestar.

Lo segundo, es que los medios deben aprender a sacarle partido a la red que construyen, pero no sólo trabajando en una vía (permitir que la red comente lo que el medio hace, por ejemplo), sino que en dos vías. El ejemplo lo entrega él mismo:

Por supuesto esto es sólo el comienzo. El inicio de un lenguaje nuevo ya no de interacción, sino de integración del público dentro de las transmisiones, donde ya no es el periodista sino ustedes quienes determinan el qué, cómo y cuándo de la noticia.

Ya lo hemos dicho antes: estamos en la prehistoria de lo que se logrará en los medios gracias a Internet. Lo más interesante es que somos los que estamos en este espacio, quienes inventamos cómo puede ser ese futuro.

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martes, marzo 18, 2008

Ser, estar y pertenecer: dónde son efectivas las redes sociales

Desde que comencé seriamente a considerar eliminar mi perfil de Facebook y me di cuenta que pese a la serie de argumentos que me daba, ni siquiera buscaba el botón "eliminar" desde su interfaz, decidí darle una vuelta un poco más profunda a mi relación con las redes sociales.
Finalmente creo haber llegado a algo y quiero dejarlo expuesto acá: los sitios que se dedican a las redes tienen tres niveles. Ellos son tres verbos: ser, estar y pertenecer.
  • Ser: la aplicación permite que uno se identifique mediante los elementos demográficos típicos y que entregue parte de lo que uno es: datos, historia personal, información que he generado, etc. Vale decir, uno se describe y abre parte de su mundo. Asimismo, las redes se sustentan en mis relaciones, por lo tanto, ellas deben ser informadas y luego, confirmadas por quienes yo señale.

  • Estar: la aplicación permite explicar el estado actual de mis asuntos, para que otros se enteren. Eso incluye desde el estado actual de proyectos hasta mi estado de ánimo. Mientras más activo mejor, ya que ello ayuda a demostrar mi uso de la aplicación y permite que otros vean que efectivamente estoy usándola y, por ello, valdrá la pena dejarme un mensaje porque efectivamente lo veré.

  • Pertenecer: la aplicación permite dar a conocer mis afiliaciones; cuestión sumamente inútil en países como Chile donde la distancia entre la declaración y la acción es tan lejana, que casi ni importa lo que declaro ya que lo relevante está en lo que hago. Pero para efectos de este tema, sí puedo suscribirme a grupos, iniciativas o comités.

Los tres niveles son ascendentes ya que requiero el primero para ir al segundo y luego al tercero. Es decir, para que funcione, tengo que aportar mi parte que va desde ofrecer información hasta generar interacción. Por lo tanto, la aplicación debe considerar ambos aspectos.
Entonces, si la aplicación sólo funciona si yo le pongo horas/hombre a su desarrollo, ¿dónde está la utilidad de pertenecer a una red social?
He aquí algunas posibilidades:
  1. Permite generar "presencia" e identidad en la red, ofreciendo una posibilidad para muchos de estar en los resultados de las búsquedas, casi por primera vez. Google permitirá que me encuentren quienes han perdido mi pista.

  2. Ofrecer un espacio para "dejar recados" mientras no estoy, como si fuera un diario mural en que quienes pasan pudieran poner sus notas.

  3. Juntarme con los amigos de mis amigos (ya que se supone que a mis amigos los tengo cerca y en modo offline) y tener un espacio para aceptar o rechazar cómodamente a los desconocidos que la red me sugiere vía comprarar gustos y aficiones.

  4. A través de los contenidos relacionados, ver hacia dónde se mueven todos y decidir si participar o no; lo que antes escuchaba de oído o veía a través de los medios de comunicación tradicionales, hoy están ofreciéndose por esta vía. Incluso en muchos casos, están ocurriendo a través de ella.

Dado todo lo anterior, habrá que poner en la balanza todo lo dicho y así llegar a la pregunta final que, por ahora, seguirá siendo: ¿quiero estar en la red o no?

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miércoles, noviembre 07, 2007

Facebook: ¿dónde están mis amigos?

Alba, una querida amiga de Puerto Rico me hace notar la columna que la periodista y escritora Mayra Montero ha publicado recientemente en el diario "El Nuevo Día" de esa isla, para atender las repercusiones del fenómeno desatado por Facebook.
Dado que llevo muchos años trabajando y creyendo en lo que hacemos en Internet, me encantan las voces frescas y críticas acerca de los productos que ya damos por establecidos, porque nos permiten repensar y darle una vuelta a aquello que damos por sentado.
En mi caso, a diferencia de de lo que ella cuenta, creé mi perfil y comencé a aceptar "amigos" a través de dicha red social, simplemente porque es lo que estamos haciendo; casi sin cuestionarlo. No obstante, con el paso de los días me he ido sintiendo incómodo en ese ambiente. Primero, fue por tener la obligación de estar revisando permanentemente el sitio para saber quién había hecho o enviado algo sobre lo que debía actuar. Luego, la desazón aumentó cuando me dí cuenta que había "amigos" que iniciaban conversaciones por esa plataforma asumiendo que eran privadas pero que luego estaban a disposición de todo el mundo.
Mayra en tanto, eligió alejarse de Facebook alegando que el ambiente online puede llegar a reemplazar al mundo real:
Me pregunto esto: la gente que se conecta a la página durante dos o tres horas diarias, hurgando en los comentarios y las tonterías que cuelgan los demás, desesperados por leer los mensajes que les mandan, o mandando mensajes a diestra y siniestra, ¿en qué tiempo leen, o ven una buena película o se enteran de lo que pasa en el mundo? Porque en ese portal, en realidad nadie se entera de nada de lo que valga la pena enterarse.

Los invito a leer su columna, porque reflexiones como ésta son las que nos hacen falta, especialmente a quienes hacemos de la pantalla algo más que una herramienta de trabajo. Y en esos, claro, me incluyo.

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